El
camino es un sendero recto, a veces curvo, lleno de luz o lóbrego. Al andar sobre él, nos topamos con baches, piedras, pero también pasto y rosas. Volteamos
en ambas direcciones y ramificaciones del camino forman nuevos, creando un laberinto
lleno de oportunidades, pero es decisión
del caminante escoger el correcto.
Cuando era niña soñaba con hacer
cosas maravillosas; doctora para revivir a mi primer conejo, policía para meter
a la cárcel al mequetrefe que le robó la bicicleta a mi hermanito o maestra
para ponerle 10 a todos mis amigos. Pero pasó el tiempo y me convertí en
alguien que nunca pensé; la afición por la medicina y la policía caducó. Y sucumbió
en mí el gusto por las palabras y los verbos.
Ahora puedo decir; cuando sea grande quiero
escribir y que me lean, quiero investigar, quiero analizar y dar a conocer lo
que aprendí, quiero caminar por el camino correcto y si no existe hacerlo,
quiero ser como él; el que vivió, hizo y proyectó verdadero periodismo, el que
luchó por la libertad de expresión, el de la bondad, el del compromiso con la
ética, el que enfrentó al poder sin miedo, y jamás dejó que nadie le quitara su
pasión, aquel a quien Scherer llamaba “El licenciado”, y cumplió honradamente
con su país y con su gente. El que no cayó en tentaciones de magnates, el
valiente, el de la palabra precisa, recto, estricto, con una calidad humana envidiable.
Miguel
Ángel Granados Chapa, uno de los mejores periodistas mexicanos. Dejó una huella
imborrable en las columnas de Excélsior, Proceso, La jornada, Cine mundial,
entre otros y con su vasta experiencia y conocimiento habló en voz alta para
Radio Educación. Puso el ejemplo para aquellos que desean ser buenos
periodistas y enseñó a los lectores a analizar la realidad del país. "El que
nunca dijo una palabra demás, pero tampoco una palabra de menos, el que vivió
libre y se fue libre".
Y si no siguieras el camino de escribir sería un error. Lo haces bien. (MB)
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