miércoles, 7 de marzo de 2012

"No existe cultura sin sujeto ni sujeto sin cultura”


En la voz de Lizbeth Rodriguez

5 de Marzo se recibe  una grata invitación ,  una conferencia  que se realizaría  en las instalaciones de la biblioteca central de la Universidad Autónoma de Sinaloa, se nos dijo que el presentador de su  tema en investigación era un gran investigador con una  larga trayectoria, por lo cual minutos después  nos dirigimos a dicho lugar, tomando nuestro asientos se dio  por empezada la “Conferencia Magistral” de la cual cuando mire que decía magistral me entro el interés por saber porque se utilizaba esa palabra antes no utilizadas en otras conferencias que he asistido.
De repente Inicia  una grata presentación de profesores ya conocidos por mi tiempo en la escuela de los cuales algunos me dieron ya clases, pero todo se empieza a centrar en el invitado pero no era cualquiera sino una persona con un gran currículo  por sus estudios e investigaciones que ha realizado el Dr. Gilberto Guiménez Montiel que viene presentando su trabajo “La problemática de la globalización cultural “el Dr. Nos reseña una breve explicación de cómo ha estado creciendo con el paso de los años la cultura sus grandes cambios algo bruscos de los cuales se crean problemas en la organización social, la cultura es una parte importante en nosotros ya que aquí se incluye los valores, saberes y creencias, de lo cual estoy de acuerdo con él ya que dependiendo en donde nacemos es como nos van inculcando nuestra manera de ver la vida  y como nos comportamos en nuestra vida cotidiana y algo muy cierto dicho por el  Dr. Es que “no existe cultura sin sujeto ni sujeto sin cultura”, simples palabras pero precisas y muy cierta, no somos nada sin la cultura y esta  globalización que se está dando está haciendo a todos los individuos cada vez más semejantes, antes se  lograba distinguir las diferentes culturas que habían cuando se viajaba, pero ahora lo que a veces se ve lejos se está haciendo cada vez más  cerca, no creo que se detenga este cambio, ni creo que se puede pronosticar lo que sucederá unos años más ,pero algo si está claro la globalización cultural seguirá avanzando para bien, otras para mal, pero así se ve, así lo veo yo a mi manera, muy diferente en algo a lo del Dr. Pero es algo que todavía no se está globalizando en nuestra cultura nuestro propio punto de vista, nuestra opinión y es algo que quisiera que no se perdiera, ya que es algo muy distintivo de cada uno, ya que todo lo demás de alguna manera se puede globalizar. 

“Encuentre el camino o hágalo” - Granados Chapa.

En la voz de Yubel Sánchez

El camino es un sendero recto, a veces curvo, lleno de luz o lóbrego.  Al andar sobre él, nos topamos con  baches, piedras, pero también pasto y rosas. Volteamos en ambas direcciones y ramificaciones del camino forman nuevos, creando un laberinto lleno de oportunidades,  pero es decisión  del caminante escoger el correcto.
            Cuando era niña soñaba con hacer cosas maravillosas; doctora para revivir a mi primer conejo, policía para meter a la cárcel al mequetrefe que le robó la bicicleta a mi hermanito o maestra para ponerle 10 a todos mis amigos. Pero pasó el tiempo y me convertí en alguien que nunca pensé; la afición por la medicina y la policía caducó. Y sucumbió en mí el gusto por las palabras y los verbos.
 Ahora puedo decir; cuando sea grande quiero escribir y que me lean, quiero investigar, quiero analizar y dar a conocer lo que aprendí, quiero caminar por el camino correcto y si no existe hacerlo, quiero ser como él; el que vivió, hizo y proyectó verdadero periodismo, el que luchó por la libertad de expresión, el de la bondad, el del compromiso con la ética, el que enfrentó al poder sin miedo, y jamás dejó que nadie le quitara su pasión, aquel a quien Scherer llamaba “El licenciado”, y cumplió honradamente con su país y con su gente. El que no cayó en tentaciones de magnates, el valiente, el de la palabra precisa, recto, estricto, con una calidad humana envidiable.
Miguel Ángel Granados Chapa, uno de los mejores periodistas mexicanos. Dejó una huella imborrable en las columnas de Excélsior, Proceso, La jornada, Cine mundial, entre otros y con su vasta experiencia y conocimiento habló en voz alta para Radio Educación. Puso el ejemplo para aquellos que desean ser buenos periodistas y enseñó a los lectores a analizar la realidad del país. "El que nunca dijo una palabra demás, pero tampoco una palabra de menos, el que vivió libre y se fue libre".

martes, 6 de marzo de 2012

De 1984 al 2012

En la voz de María José Torreblanca


En un lugar sombrío, con matices grises y engranes de fondo; una sociedad mecanizada, mismas ropas, mismas ideas, mismos cuerpos sin alma; instrumentos de un ente superior codicioso, omniprescente y vengativo; un cuento en el que los héroes no existen, y el final está lejos de ser feliz.

Esta es la idea que me transmite la obra de George Orwell, 1984. Un mundo estrictamente cuadrado, insípido, carente de color y libertad. El autor nos transporta a una sociedad en la que pensar por sí mismos es penado, en la que todo aquello que nos hace humanos, como las ideologías, creencias, acciones y hasta los sentimientos, se encuentran reglamentadas; un lugar en el que no existe la expresión y mucho menos la individualidad, dónde todo aquello que se hace o se piensa es monitoreado de manera permanente por "El Gran Hermano", el padre, el dador, ese ser que se teme y se adora al mismo tiempo, con repudio y admiración.

Winston - el personaje principal - encarna el cambio, la rebelión, aunque en una manera discreta, siempre consciente del constante acecho del gran opresor; disfraza su agudeza y se camuflajea entre la sociedad de los sometidos, mientras que sólo en la infinita dimensión de su pensamiento se cuestiona y se lamenta por no poder desprenderse de ese entorno enfermizo.

Aquel cuento ficticio de 1984 ha dejado las páginas para plasmarse en la realidad del 2012, somos presas de la globalización, fiel audiencia del espectáculo del consumismo, actores sociales de una comunidad apacible y enajenada, retomando un concepto de la obra de Orwell, somos seres vaporizados, pues en el libro se refiere a aquellos que en un intento de alzar la voz y quitarse las cadenas de la opresión, eran exterminados casi por arte de magia, sin dejar huella alguna de su existencia, nadie le gana al sistema. Yo, por otro lado, encuentro a los vaporizados del 2012 en todas esas personas que se han dejado envolver por las masas, perdiendo su identidad y dejando de lado ese espíritu innovador y creativo, esa sed de aprendizaje y cultura, lo que les hacía diferentes el uno del otro se ha esfumado, y con ello han dejado de existir. Otro de los conceptos que considero importante rescatar es el de "crimental" es decir, un crimen mental, como ya había mencionado, inclusive aquellos que se atrevieran a pensar en contra de la ideología de El Gran Hermano eran acusados de conspiración y al representar una amenaza, eran exterminados. Lo cuál me lleva a preguntar cuántos crimentales hay hoy en día, quiénes se atreven a quitarse esas telarañas que la televisión, el gobierno y la ignorancia han tejido en nuestras cabezas, en este contexto, si los actos delictivos nos van a hacer crecer como individuos ¡cometamos crímenes mentales!

Una realidad que el libro de Orwell omite, y que quisiéramos que fuera ficción, es el castigo que el Gran Hermano de nuestro mundo otorga a todo aquel que sea visto como una amenaza, a aquellos que desean expresar la verdad y denunciar al corrupto, en el intento, solo consiguen unirse a cifras de atroces muertes, se exterminan para callarlos.

Como ven, la realidad de la obra de G. Orwell no está muy alejada a la que vivimos, pero estamos tan inmersos en ella que muchos ya no la perciben como algo dañino, es simplemente la vida que conocen, y como Winston menciona en una parte," quizá el pasado fue distinto, o quizá el futuro lo será", solo esperamos que aquellos vaporizados despierten del letargo en que se encuentran y dejen de ser dominados para empezar a pensar por sí mismos.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Spot Millonario

En la voz de Lizbeth Rodriguez


Precampañas, elecciones  y televisoras son un grupo muy organizado pero caótico a la vez,  IFE se empeña a que nosotros como ciudadanos estemos enterados de los participantes en las elecciones de cualquier puesto burocrático, gracias a los spot que pueden desplazar su publicidad por radio o televisión. Presidencia, Senado y Cámara de Diputados son los casi 10 millones de spot que los partidos políticos tienen en el  proceso electoral y del cual se desempeñan a crear spots para una buena publicidad. Dinero, dinero y más dinero se invierten a estos spots, grandes cantidades y personas se ven involucradas para la creatividad de estos. En este  año, el gasto electoral de los partidos políticos superó los mil 500 millones de pesos, de los cuales incluye un  análisis del IFE, el gasto en medios electrónicos se destinaron poco más de 800 millones de pesos, según los reportes enviados al instituto. Si asumiéramos  un acto de buena fe que partidos políticos, candidatos y medios de comunicación fueran almas caritativas con los ciudadanos de cumplir la ley, ya no fuera su  situación  incertidumbre total.
            Aún no queda claro, al menos para mí, no importaría el alto gasto que hace en los spot que es de lo cual está demasiado elevado para simplemente manipular con la publicidad de persuasión a las personas. Y la situación empieza poco a poco a empeorar ya que se acerca los días de la elección presidencial partidos fuertes,  grandes años de trayectoria y grandes historias que han marcado la historia de México es lo que pasa cada 6 años donde los spot son millonarios al llegar a nuestros ojo y oídos para crear una gran satisfacción de credibilidad en nuestras mentes y credencial electoral, ojala la fe que crean en sus palabras, imágenes  y pues spots no se pierdan, y así no perder más de la que ya hemos perdido.

De carácter animoso

En la voz de María José Torreblanca

De pequeños jugamos a ser grandes, en convertirnos en un ser poderoso que salva el mundo de todo mal, que no sufre y es indestructible, en ser la mamá más cariñosa para aquel viejo mono de trapo; creemos en un futuro sencillo y armonioso, llenos de esperanza y una hambre inmensa de vida.

Recuerdo mi infancia como la de cualquier otro niño, momentos de alegría y rabietas, los típicos juegos, nada complejo que fuera producto de las nuevas tecnologías -en comparación de los niños de hoy- pues mi sobrina de 6 años ya tiene una cuenta en Facebook y su primer celular le fue obsequiado hace 3 navidades; las cosas eran más sencillas, austeras quizá, encontraba entretenimiento en cosas simples, y si algo me era de especial agrado, era escribir. Creo que mis primeras redacciones, aunque infantiles y cursis, fueron cartas a mi mamá, las hacía sin ningún motivo y a todo momento, y más que por el hecho de expresar mi amor y admiración a esta figura, encontraba esa alegría que solo siente un niño al hacer algo que le gusta. Cuando descubrí la rima elaboraba algunos 5 o 6 versos, la idea de hacer sonar las oraciones de manera singular, y que aquello tuviera un sentido especial me era gratificante, después vinieron cuentos o simples pensamientos. Las palabras siempre ejercieron un poder sobre mí, la sola construcción de letras y su significado, inclusive empecé a leer el diccionario trazándome la meta de aprender por mínimo una palabra diariamente, aunque creo que nunca busqué las palabras, ellas llegaron a mi.

Al llegar el momento de escoger a lo que me dedicaría se presentó una confusión, pues aunque siempre había gustado de la escritura, por la sociedad, la familia, otras influencias externas o mismas confusiones de la adolescencia, no estaba segura que mi hobbie fuera lo suficientemente fuerte como para pasar el resto de mi vida haciéndolo, en aspectos de oportunidad de trabajo, solvencia económica, calidad de vida, etc. Veo que este ha sido el factor común para muchos de mis compañeros; en pláticas en convivencias sociales cuando surge el "¿Y tú que estudias?", decir ciencias de la comunicación es dar una idea a la persona de quién eres, una idea errónea la mayoría de las veces, por esta percepción que se tiene de que quienes optan por esa licenciatura son los que quisieron irse por el camino fácil, por el choro, o el chisme, asuntos superfluos, y si acaso les llega una ligera idea de periodismo. Pero aveces es así, todos conocemos al que se integra a la carrera por ser la que le dijeron resultaría más fácil, o porque les gustan las noticias del espectáculo, y esa es la única idea que proyecta el comunicólogo, al menos para aquellos que no saben lo que es ser un estudiante de las ciencias de la comunicación, pienso que la sociedad no se encuentra lo suficientemente informada al respecto, y en parte es por culpa del mismo comunicólogo, que no se empeña en limpiar su imagen y demostrar que es más que chismes, morbo y un intento de llegar a los reflectores; y con esa imagen será difícil llegar a una empresa y hacer ver que tenemos cualidades, aptitudes y habilidades que nos hacen valiosos. Puedo decir que no me arrepiento de haber elegido esta profesión, pues en este semestre más que en otros me doy cuenta de que es lo que se apega a mis intereses, que nadie busca tener ciertos gustos o habilidades, sino que cada persona está integrada por un paquete de herramientas, por decirlo así, que le permiten sentirse identificados con una u otra carrera, y aquel que se deja llevar por ese sentimiento más allá que por la influencia de los que no saben, ya se encuentra a la mitad del camino, lo demás corresponde al empeño y esfuerzo con el que se vaya desarrollando.

¡Ánimo compañeros!

Polvo Libre


En la voz de Yubel Sánchez.

A veces la realidad no llena, no satisface, no abastece las necesidades. La realidad del mexicano llena de carencias, de mortificaciones, de falta de oportunidades, hace que de una forma u otra se busque la salida a tanta marginidad, por eso algunos; los más afortunados de los marginados; se sumergen  a un mundo virtual, tratando de encontrar la salida a los problemas o por lo menos olvidarlos por un rato. Los otros, los más atrevidos o menos informados talvez, encuentran en los estupefacientes el escape; entonces su realidad se vuelve verde, azul, amarillo, los pleitos internos se van, junto con las deudas económicas y las enfermedades, creando matices casi perfectos en la mente.
             No es difícil encontrar los estragos de las drogas en la sociedad, la primera vez que vi a alguien aspirando de una bolsa amarilla tenía 12 años quizá menos y no fue necesario buscarlo, simplemente estuvo ahí cuando iba rumbo a la escuela o a la tienda a comprar dulces, supongo que para la mayoría de nosotros la primera vez también fue inesperada. Pleitos callejeros, vagabundos, matrimonios arruinados y demás son sus resultados. Pero lo peor es la actual guerra entre los carteles del tráfico, que a muchos inocentes ha dejado en el camino y el desperdicio de dinero que hace el gobierno para “combatirlo”.
¿Y si distintos problemas de ese índole pudieran evitarse legalizando las drogas? Hace días hablaba con una testigo de jehová respecto al tema y se asustó dijo que “las cosas se iban a poner más feas” si esto sucedía, que cualquiera iba a poder drogarse, que iban a estar al alcance de los niños, que el mundo se volvería una sociedad de locos. Y me pregunto: ¿Acaso no estamos en ese punto ya? Las cosas no se pueden poner más feas, las drogas están en donde sea y el mundo está lleno de locos, entonces ¿Por qué no intentar algo nuevo?
La única realidad en la que hemos vivido es donde se prohíbe vender drogas, los que lo hacen son castigados con cárcel y tachados por la sociedad como malas personas. Pero no hay que hacernos tontos, las drogas fluyen, sabemos donde las venden o a quien debemos acudir para conseguirlas, conocemos a algún drogadicto, es un problema social con el cual hemos aprendido a vivir y nos cree problemas o no, se ha normalizado. Entonces normalicémonos, es cuestión de expandir nuestras mentes y pensar en el fortunio que esto nos traería. Para empezar ya no habrá pretexto por parte del gobierno para derrochar dinero público en el combate con el narcotráfico ¡fallido! y éste, quiero creer, se iría a distintas causas como la educación que tanta falta hace en este país ignorante y la salud. La legalización de las drogas también aseguraría una mejor calidad en los productos y se podría proporcionar dosis controladas a los consumidores.
Igual y no es la solución al todo del problema, pretender que ya no se venderá ilegalmente a menor precio o en mayores cantidades es tonto, pero por lo menos nos ayudará a crecer como sociedad, a cambiar, a evolucionar, y hacernos más tolerantes y por consiguiente obtener los beneficios antes mencionados.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Desde cuándo…


En la voz de Lizbeth Rodriguez

Este artículo escrito sobre la legalización de las  drogas  por Héctor Aguilar Camín habla sobre un tema que ha sido cuestionado durante años y cada año se vuelve  más problemático. Y como sociedad nos pone a pensar que pasaría si se aceptara ya que vivimos en tiempos de  una gran violencia gracias al narcomenudeo.

Explica algunos puntos a favor de la legislación de los cuales no los había pensado y me parecen muy ciertos,  uno de los primeros es que se  tendría un efecto en la ganancia del crimen organizado pues reduciría su capacidad de corrupción, reclutamiento y violencia. Otro punto a favor que dijo este artículo  es que abriría un espacio a la regeneración de barrios pobres que están tomados por el narcomenudeo del cual es un caso real, la necesidad de dinero a orilla  a los trabajos de mala vida, pero con tener algo de dinero para alimentarse no interesa si se emplea un trabajo mal ávido. Y sin darnos cuenta este problema sobre la legalización de las  drogas ayudaría también en la educación y salud. No contaba con esa información pero a como se  plantea estoy de acuerdo con él, ya que se implementa demasiado dinero y labor en contra del narcomenudeo y por lo tanto ese dinero y esfuerzo se emplearía en la educación y salud. Y algo comentado que es realmente cierto seria que México es una fuente fuerte en la producción y paso de mercancía de la cual ya no tendría problema en estar concentrándose en perseguir el tráfico, sino  que mejor en la seguridad publica en crímenes que afectan la vida diaria de los ciudadanos. En unos breves párrafos a los que lean este articulo como lo hizo conmigo nos cambiara de opinión y pondrá a pensar que pasaría si se legalizaran las drogas para un bien como nos lo dice o podría suceder lo contrario, pero un cambio siempre es bueno.