En la voz de Yubel Sánchez.
A veces la realidad no llena, no satisface, no
abastece las necesidades. La realidad del mexicano llena de carencias, de
mortificaciones, de falta de oportunidades, hace que de una forma u otra se
busque la salida a tanta marginidad, por eso algunos; los más afortunados de
los marginados; se sumergen a un mundo
virtual, tratando de encontrar la salida a los problemas o por lo menos
olvidarlos por un rato. Los otros, los más atrevidos o menos informados talvez,
encuentran en los estupefacientes el escape; entonces su realidad se vuelve
verde, azul, amarillo, los pleitos internos se van, junto con las deudas económicas
y las enfermedades, creando matices casi perfectos en la mente.
No es difícil encontrar los estragos de las
drogas en la sociedad, la primera vez que vi a alguien aspirando de una bolsa
amarilla tenía 12 años quizá menos y no fue necesario buscarlo, simplemente
estuvo ahí cuando iba rumbo a la escuela o a la tienda a comprar dulces,
supongo que para la mayoría de nosotros la primera vez también fue inesperada. Pleitos
callejeros, vagabundos, matrimonios arruinados y demás son sus resultados. Pero
lo peor es la actual guerra entre los carteles del tráfico, que a muchos
inocentes ha dejado en el camino y el desperdicio de dinero que hace el
gobierno para “combatirlo”.
¿Y si distintos problemas de ese índole
pudieran evitarse legalizando las drogas? Hace días hablaba con una testigo de
jehová respecto al tema y se asustó dijo que “las cosas se iban a poner más
feas” si esto sucedía, que cualquiera iba a poder drogarse, que iban a estar al
alcance de los niños, que el mundo se volvería una sociedad de locos. Y me
pregunto: ¿Acaso no estamos en ese punto ya? Las cosas no se pueden poner más
feas, las drogas están en donde sea y el mundo está lleno de locos, entonces ¿Por
qué no intentar algo nuevo?
La única realidad en la que hemos vivido
es donde se prohíbe vender drogas, los que lo hacen son castigados con cárcel y
tachados por la sociedad como malas personas. Pero no hay que hacernos tontos,
las drogas fluyen, sabemos donde las venden o a quien debemos acudir para
conseguirlas, conocemos a algún drogadicto, es un problema social con el cual
hemos aprendido a vivir y nos cree problemas o no, se ha normalizado. Entonces normalicémonos,
es cuestión de expandir nuestras mentes y pensar en el fortunio que esto nos traería.
Para empezar ya no habrá pretexto por parte del gobierno para derrochar dinero público
en el combate con el narcotráfico ¡fallido! y éste, quiero creer, se iría a
distintas causas como la educación que tanta falta hace en este país ignorante
y la salud. La legalización de las drogas también aseguraría una mejor calidad
en los productos y se podría proporcionar dosis controladas a los consumidores.
Igual y no es la solución al todo del
problema, pretender que ya no se venderá ilegalmente a menor precio o en
mayores cantidades es tonto, pero por lo menos nos ayudará a crecer como
sociedad, a cambiar, a evolucionar, y hacernos más tolerantes y por
consiguiente obtener los beneficios antes mencionados.
Buen artículo. (MB)
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