En la voz de Yubel Sánchez.
El tiempo pasa volando y vuelo con él, entre cerros vestidos de naturaleza naranja y otros atiborrados de fría neblina, me encuentro. La presión del fuerte viento golpeando contra mi cara y el tiempo tratando de detener la huida, provocando esa sensación, esas ganas de escapar, esas ganas de volar.
Entre creencias, valores, amor y tráfico el tiempo pasa volando y me desvío de la realidad, buscando cosas donde no las hay, comiendo cosas que no debo, creyendo cosas que no son ciertas, encontrando cosas que tenía desde tiempo atrás; pero mis ojos están cerrados aunque aparenten alerta.
Enajenado, veo la vida pasar, siento el tiempo a través de mi físico y ni así logro entenderlo. Enciendo el televisor, río, me informo, salgo de casa y empiezo a volar, entre creencias, valores, amor y tráfico ni siquiera saludo a mi vecino, voy como un globo rojo dejando que la suave corriente de aire me lleve a donde quiera. Sin darme cuenta llega la noche, prendo el televisor y estoy enajenado.
Y entonces el mundo crea un monstruo, la publicidad me consume, la violencia me asusta y creo todo, soy tu títere, tu conejillo de indias, voto por ti, me uno a tus convicciones, soy parte de tu religión, quiero lo que tú quieres, me río de tus chistes, eres mejor que yo, actúo por inercia y no hago nada para detenerlo.
El tiempo pasó volando y siempre volé con él, como un globo rojo dejando que la suave corriente de aire me llevara a donde quisiera. Haciendo todo de prisa, amando tonterías, preocupándome por insignificancias, odiando todo lo diferente, y nunca fui nadie, porque siempre viví volando junto con el tiempo, nadie me dijo que la gente que vuela pasa desapercibida y aquellos que caminan van dejando huella a cada paso que dan, por más pequeño que sea el paso. A caminar mundo.
Rodeados de medios y tecnología vivimos la insoportable levedad del ser (dijera Milan Kundera), sabemos todo y no sabemos nada. Somos cerebros bombardeados con nada.(B)
ResponderEliminar