Buscando en las diferentes páginas por algún artículo que llamara mi atención, encontré en la Revista mexicana de comunicación este artículo llamado “Scrooge tenía razón” escrito por Pilar Ramírez. El título llamó mi atención ya que siempre había estado en una postura similar a la que maneja el autor, creo que se le juzga demasiado al famoso personaje de Charles Dickens, para mí era más una persona con convicciones y que simplemente no se dejaba llevar tan fácilmente por el pensamiento de los demás, aunado eso, su personalidad gruñona y avara, lo hacían el villano perfecto de toda Navidad. Aun así, hubiera sido interesante conocer el porqué de la aberración de Scrooge ante dichas festividades.
Hoy difícilmente encontramos a alguna persona que comparta ese sentimiento de indiferencia por la fiesta, al contrario, parece que están esperando que se acerque la fecha para empezar a comprar toda clase de artículos alusivos a la fecha; como se describe en el artículo, las personas desde varios meses de anticipación se preparan para adueñarse de nuevos productos que apenas y pueden pagar, encharcándose hasta el siguiente año; quizá ese afán sea un intento de escape de la realidad, al ver que el año no ha sido lo que esperaban se ponen una venda en los ojos (de noche buenas y jo –jo- jo) con la esperanza de que el próximo año las cosas resulten mejor, y mientras, celebremos el final de año con toda la actitud positiva; y eso está bien, pero no en un país en el que el salario mínimo es para reírse. Si tan solo los mexicanos fueran tan precavidos en otras cosas como para la navidad quizá las cosas fueran distintas, quizá sí podrían liquidar de manera tranquila las exorbitantes compras navideñas. Pero es cierto, no es el mexicano quien tiene toda la culpa, la publicidad ejerce gran influencia sobre nosotros, nuevamente los empresarios encuentran una manera de incrementar su fortuna, por desgracia sólo conocen un modus operandi – manipular a la sociedad al grado de dejarlos peor que como estaba- Y no solamente en épocas decembrinas; hace apenas dos meses de la fecha y ya pasaron otras en las cuales la publicidad se encargó de exprimir la cartera de millones; el día de Reyes, el día de la candelaria, y ni hablar de la más reciente, el 14 de febrero, fecha de la cual ni yo me salvé. Pero así vivimos, y al parecer así nos gusta, dándonos esos lujos que no siempre podemos solventar, pero el año que viene será mejor, ojalá…
Buen comentario. Tal vez en otro tiempo no fue así, es decir, no se trataba de gastar y gastar en todos los “grandes festivos” del año. Pero desde hace décadas la publicidad y los sectores de producción y servicios, se han encargado de generar falsas necesidades en los consumidores. La fecha es el pretexto, lo que importa en comprar…sino te dicen Scrooge.(B)
ResponderEliminar