miércoles, 29 de febrero de 2012

Polvo Libre


En la voz de Yubel Sánchez.

A veces la realidad no llena, no satisface, no abastece las necesidades. La realidad del mexicano llena de carencias, de mortificaciones, de falta de oportunidades, hace que de una forma u otra se busque la salida a tanta marginidad, por eso algunos; los más afortunados de los marginados; se sumergen  a un mundo virtual, tratando de encontrar la salida a los problemas o por lo menos olvidarlos por un rato. Los otros, los más atrevidos o menos informados talvez, encuentran en los estupefacientes el escape; entonces su realidad se vuelve verde, azul, amarillo, los pleitos internos se van, junto con las deudas económicas y las enfermedades, creando matices casi perfectos en la mente.
             No es difícil encontrar los estragos de las drogas en la sociedad, la primera vez que vi a alguien aspirando de una bolsa amarilla tenía 12 años quizá menos y no fue necesario buscarlo, simplemente estuvo ahí cuando iba rumbo a la escuela o a la tienda a comprar dulces, supongo que para la mayoría de nosotros la primera vez también fue inesperada. Pleitos callejeros, vagabundos, matrimonios arruinados y demás son sus resultados. Pero lo peor es la actual guerra entre los carteles del tráfico, que a muchos inocentes ha dejado en el camino y el desperdicio de dinero que hace el gobierno para “combatirlo”.
¿Y si distintos problemas de ese índole pudieran evitarse legalizando las drogas? Hace días hablaba con una testigo de jehová respecto al tema y se asustó dijo que “las cosas se iban a poner más feas” si esto sucedía, que cualquiera iba a poder drogarse, que iban a estar al alcance de los niños, que el mundo se volvería una sociedad de locos. Y me pregunto: ¿Acaso no estamos en ese punto ya? Las cosas no se pueden poner más feas, las drogas están en donde sea y el mundo está lleno de locos, entonces ¿Por qué no intentar algo nuevo?
La única realidad en la que hemos vivido es donde se prohíbe vender drogas, los que lo hacen son castigados con cárcel y tachados por la sociedad como malas personas. Pero no hay que hacernos tontos, las drogas fluyen, sabemos donde las venden o a quien debemos acudir para conseguirlas, conocemos a algún drogadicto, es un problema social con el cual hemos aprendido a vivir y nos cree problemas o no, se ha normalizado. Entonces normalicémonos, es cuestión de expandir nuestras mentes y pensar en el fortunio que esto nos traería. Para empezar ya no habrá pretexto por parte del gobierno para derrochar dinero público en el combate con el narcotráfico ¡fallido! y éste, quiero creer, se iría a distintas causas como la educación que tanta falta hace en este país ignorante y la salud. La legalización de las drogas también aseguraría una mejor calidad en los productos y se podría proporcionar dosis controladas a los consumidores.
Igual y no es la solución al todo del problema, pretender que ya no se venderá ilegalmente a menor precio o en mayores cantidades es tonto, pero por lo menos nos ayudará a crecer como sociedad, a cambiar, a evolucionar, y hacernos más tolerantes y por consiguiente obtener los beneficios antes mencionados.

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