martes, 24 de enero de 2012

“Hoy se habla con los dedos”


En voz alta de Yubel Sánchez

Hoy se habla con los dedos, hoy pretendemos tener amistades con gente que no conocemos, hoy tratamos de encontrar nuestra identidad en aparatos que mañana serán reliquias, hoy invertimos nuestro tiempo de vida en un espacio que no existe, hoy buscamos sabiduría y amor en un lugar que carece de ambas cosas, no me malinterpreten, estoy totalmente a favor de la tecnología y sus avances.
La comunicación es la base de toda sociedad, la oralidad ha permitido que costumbres, leyendas y mitos de nuestros antepasados hayan sido  transportados de generación en generación, hasta llegar a nosotros; creándonos un estilo de vida, una cultura. Este estilo de vida ha cambiado sin duda alguna con las nuevas tecnologías en comunicación, hoy en día nos vemos rodeados de un sin fin de medios de comunicación, desde los antiguos que continúan aunque con menos auge; como la carta y el teléfono, al internet y sus actuales redes sociales, que llegaron a proponer una nueva manera de comunicación y facilitar sin duda alguna la interacción a distancia.
Pareciera que la evolución tecnológica no se detendrá pronto y cuando apenas estamos acostumbrándonos o familiarizándonos con cierta propuesta tecnológica llega una nueva, haciendo que en pequeñas cosas consiente e inconscientemente cambiemos nuestra manera de interactuar. Buscamos lo actual, lo nuevo, estar a la moda aunque esto cueste más de lo que podemos pagar, y cuando logramos obtener ese “smartphone” lo más probable es que ya exista un “Supersmartphone”, gran decepción.
Pero ¿el estar inmersos en un mundo lleno de comunicación tecnológica ha logrado realmente una mejora de la comunicación en la sociedad? Pienso firmemente que los avances tecnológicos tienen un propósito positivo, y han evolucionado para bien, el gran problema es que siempre buscamos y logramos encontrar lo malo en las cosas buenas. Es un mal con el que nacemos. Ahora que tenemos infinidad de maneras para comunicarnos cada día nos comunicamos menos, las reuniones se hacen desde casa en una sala de chat cuando podríamos estar aprovechando el día en compañía de nuestros amigos, en cambio nos sumamos a un mundo virtual, en donde se habla con los dedos, y se sonríe con los monitores.
                                                                                           

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