martes, 31 de enero de 2012

Back to the roots…


En la voz de María José Torreblanca

Comienza la semana como todas las anteriores, te das cuenta que es lunes y deseas que termine el día; con los ojos cansados volteas a ver el televisor, sigue encendido en el mismo canal de la noche anterior. El día comienza y el recorrido hacia la escuela pasó sin que te dieras cuenta, con los audífonos al máximo ni siquiera notaste quién se sentó a  lado tuyo, te perdiste el discurso matutino de algún adicto en recuperación. Ya no platicas en clase, los regaños en la primaria parecen haber surtido efecto; con la mirada ávida sobre el profesor esperas su distracción para revisar tu celular, las múltiples vías que podrían avisarte que tienes un nuevo mensaje, están vacías, y sientes un alivio momentáneo, ahora te aqueja el porqué del vacío. De regreso a casa pasas desapercibido, la madre viendo la novela en el canal de las estrellas, y los demás, realmente no lo sabes, supones que los verás en línea más tarde. En el transcurso del día twitteas y posteas, no te das cuenta pero estás absorbido ya no por la caja idiota, sino por su precedente. Estás habituado a la dominación tecnológica, pero para ti es el uso normal que le das, y tienes razón; aprendiste a través de tus padres y la sociedad que en tus ratos de ocio bastaba con pulsar un botón para entretenerte, reemplazaste la experiencia y consejos de los mayores por un buscador universal, la comunicación personal se volvió un asunto obsoleto y te excusas diciendo que el individualismo te preparará para los tiempos venideros, eres el nuevo joven en una era tecnológica, el futuro del país, un país sin relaciones personales y me atrevería a decir que sin afecto verdadero.
¿Identificado?, la primera sociedad con la que tenemos contacto es la familia, y si desde el núcleo familiar se nos inculca la búsqueda de un apoyo o soporte en los medios electrónicos que suplan el acercamiento, la calidez de un abrazo, y la experiencia que se tiene al establecer un contacto humano directo, junto con todo lo que podemos oler, percibir y observar de dicho contacto, es natural que las nuevas generaciones crezcan con una idea errada de la comunicación; conocerán los avances, ventajas y múltiples beneficios que traen consigo todos los fenómenos tecnológicos, pero, desconocerán el principio fundamental que dio pie a todo lo que conocen, a esa forma de vida tan completa y tan vacía a la vez. Pero no es tarde, empecemos a cambiar esta conducta de dominación, comencemos con la comunicación familiar, desde donde se desprende la esencia del ser humano, aprendamos nuevamente a relacionarnos y expresarnos; si el hombre ha sido capaz de innovar miles de complejos artículos para su comodidad, la tarea de volver a sus raíces no será problema.

1 comentario:

  1. Ese rescate de la convivencia en familia y con los amigos, es decir, la recuperación del sentido de la comunidad tradicional –no la virtual- está en ustedes los jóvenes.
    Las nuevas generaciones que vivirán muchos más cambios tecnológicos, pero que no deberán olvidar el valor de la palabra hablada y comentada cara a cara; matizada por la sonrisa, el color y calor de la voz y la fuerza del contacto físico. (MB)

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